EL ROSARIO

La finca El Rosario llegó a la vida de Pedro en 2017 y marcó el comienzo de un nuevo capítulo para su familia. Su nombre es un homenaje a la Virgen del Rosario, de quien Pedro y su familia son profundamente devotos.
Ubicada en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia, la finca se encuentra aproximadamente a 1.680 metros sobre el nivel del mar, en una región privilegiada por sus suelos de origen volcánico, su clima de montaña y las condiciones naturales ideales para la producción de cafés de alta calidad.
Aunque la historia de la familia en El Rosario es relativamente reciente, sus raíces en el café se extienden por cuatro generaciones. A través de los años, han conservado los conocimientos, el respeto por la tierra y los valores heredados de sus abuelos. Su trabajo nace del deseo de construir un legado para las próximas generaciones y de demostrar que es posible producir cafés excepcionales sin perder la conexión con sus raíces.
En la actualidad, Pedro trabaja en la finca junto a su padre, Octaviano. Cada uno aporta sus conocimientos y experiencia en diferentes etapas del proceso. Octaviano está encargado del procesamiento poscosecha, mientras que Pedro lidera el manejo del cultivo, el control de calidad en el campo y la evaluación del café cuando llega al laboratorio.
Durante las temporadas de cosecha, también cuentan con el apoyo de trabajadores de la región, cuya experiencia y dedicación son fundamentales para el desarrollo de cada lote. Su labor forma parte de un trabajo colectivo en el que cada persona contribuye a que el café pueda expresar todo su potencial.
Para Pedro y su familia, el café representa mucho más que un cultivo. Es una forma de vida, una herencia familiar y una responsabilidad con la tierra y con todas las personas que hacen posible cada taza. Su propósito es que el cuidado, el conocimiento y el esfuerzo que existen detrás del café sean reconocidos y valorados por quienes finalmente lo disfrutan.
Su trabajo se fundamenta en el respeto por la tradición, el compromiso con la calidad, la honestidad, la conservación del medio ambiente y el reconocimiento de cada persona que participa en la cadena del café. Para ellos, producir un excelente café no significa únicamente alcanzar una gran calidad en taza, sino también cuidar a las personas, proteger el entorno y trabajar de manera consciente desde el origen.
En la finca El Rosario se cultiva principalmente café de variedad Geisha. La familia realiza procesos lavado, honey y natural, procurando mantener altos estándares en cada etapa, desde la selección de las cerezas hasta el beneficio, el secado y el control final de calidad.
Durante la cosecha, los días comienzan muy temprano con la recolección cuidadosa de las cerezas que han alcanzado su punto ideal de maduración. Al llegar al área de procesamiento, el café pasa por una nueva selección antes de continuar con el método de beneficio correspondiente. A lo largo del proceso, Pedro y su familia monitorean cuidadosamente la fermentación y el secado, y realizan un seguimiento constante de la calidad para asegurar que cada lote refleje las características del lugar donde fue cultivado y exprese el máximo potencial de la finca.
En Tasmika nos sentimos profundamente orgullosos de trabajar con Pedro, Octaviano y su familia. Su respeto por la tierra, su compromiso con la calidad y su deseo de preservar el conocimiento cafetero entre generaciones representan muchos de los valores que queremos compartir a través de nuestro café.
Nuestra relación con la finca El Rosario nos permite acercar a quienes disfrutan Tasmika no solamente a un café cuidadosamente producido, sino también a la historia de una familia que trabaja cada día para honrar sus raíces, cuidar su entorno y dejar un legado que pueda continuar creciendo durante muchas generaciones.